Emocionante charla de fútbol con «El Tucu» Díaz (VIDEO)

Una charla así se recordará por siempre, sin dudas un futbolista que llegó a Catamarca y se convirtió en uno más. El equipo de Botineros Diario tuvo el agrado de charlar y agasajar con Ramón «Tucumano» Díaz. El es jujeño de nacimiento pero le dicen «tucumano» y tiene una gran carrera como futbolista.

Con una sonrisa dibujada la cara, con una humildad que se notaba y con el agradecimiento de estar, Díaz comenzó a hablar con nosotros: «Estoy contento de estar con ustedes». Lo miró a nuestro compañero de tarea, Darío Luján y dijo: «Hay parte de mi familia en esta mesa, lo tuve en un escuela de fútbol él siendo pequeño. Después emigró a jugar en otra provincia y estoy contento por estar».

«Hay algo que siempre quise aclarar es que cuando hablo de mi trayectoria me quiebro. Lamentablemente para mí el fútbol fue una necesidad toda mi vida. Mi papá terminó su carrera como futbolista en Mendoza. De chico sufrí mucha pobreza», dijo con una emoción en sus ojos y con un nudo en la garganta que dejó en silencio el estudio.

El primer quiebre en su vida: «Llegó el momento de pensar qué hacer con mi vida y buscar un futuro a los 14 años. Le hice una carta a un tío mío que vive en Buenos Aires y me llevó a Morón y trabajé en una panadería. Ahí iba a comprar un jugador de fútbol de Morón que estuvo jugando en Sarmiento, Jacinto Corrella. Mi patrón le dijo que yo decía que jugaba al fútbol y le pidieron que me llevara a probarme en Morón».

Su inicio en el fútbol: «Fui un día martes a Morón y luego volví a ir un día jueves y quedé. Tuve una diferencia con mi tía y decidí irme a vivir solo en una pensión. Tuve la suerte de conocer a Roberto Iturrieta y me dijo cuando tenía casi 18 años que cuando saque el documento él me iba a llevar a un equipo grande». Y siguió: «Cuando volví a Buenos Aires lo busqué y me llevó a la Primera de Racing de Avellaneda, ahí estaba todo pago, vivía en una pieza que estaba en el club, eramos 18 jugadores del interior. Estuvo dos año en Racing y compartí con grandes jugadores como Ángel Rojas y demás».

Su apodo: «Mi papá jugaba en Jujuy y de ahí a los meses nos vamos a Tucumán. El apodo viene porque cuando me deja libre Racing yo me voy a Tucumán en vez de irme a Mendoza con mi madre, me fui a Tucumán donde vivían mis familiares paternos. Yo cuando llego a Catamarca llego desde esa provincia y por eso me quedó el apodo de ´tucumano´».

La continuidad de su carrera: «Vine a probarme en Policial, antes había estado en Bella Vista dos años y uno en Almirante Brown. Un hombre que trabajaba en una obra me comenta que había un equipo llamado Policial que buscaba jugadores para un torneo Regional y me pregunta por qué no me voy a probar. Eso hago y estuve una semana sin comer bien, los vecinos como la señora Páez, Fregenal, me daban un plato de comida. Cuando me probaron quedé y pasé a la pensión».

El recuerdo de su amigo, Raúl «El Loco» Juárez

En otro momento emocionante de la nota, pusimos un video con una recordada nota de Raúl «El Loco» Juárez donde se realizó en Botineros. En una parte, el recordado exarquero, hizo mención a Díaz: «Yo lo recomendé en Andino porque a ellos les hacía falta un marcador de punta y un lateral. El lateral el tucumano y como marcador de punto lo recomendé a Felix Echeverria. Ahí los contratan a los dos y jugamos los tres juntos».

Luego, Díaz tomó la palabra y no pudo contener la emoción de recordar a un amigo de la vida como Juárez y otro amigo como Felix Echeverria que nos dejó hace unos días: «Jugamos en San Lorenzo por tres años y fuimos campeones juntos, jugamos en Policial dos años y compartimos varios años reforzando otros equipos. A donde íbamos estábamos juntos».

«Yo compartía mucho con Echeverria porque era compañero mío de trabajo, a la mañana compartíamos el trabajo y por la tarde el entrenamiento». Con emoción, dijo: «Se me fueron dos hermanos». Y continuó: «Yo estuve con Oscar 10 días antes que lo internen en Catamarca, esa fue la última vez que lo vi».

«Cuando falleció Raúl Juárez, dos semanas antes fue a visitarme, incluso no lo conocí cuando se bajó del auto. Yo estaba sentado en la galería de mi casa y veía una persona que se acercaba a la puerta de mi casa y no lo reconocí por la forma que él estaba físicamente, lo desconocí. Me pidió que hiciera cargo de la escuelita de San Antonio y le dije que no podía agarrar un compromiso así porque yo tenía otros compromiso. Esta vez me pasó lo mismo, Echeverria fue a casa en su bicicleta», concretó.

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