«No podemos mirar desde afuera los partidos que se juegan en nuestra casa», sigue el reclamo en Santiago

Hace un par de días, la Selección Argentina pisó por primera vez la provincia de Santiago del Estero para jugar ante Chile por las Eliminatorias. Unos días antes del encuentro se conoció que periodista locales no podían realizar la cobertura y despertó la polémica.

Por el estricto protocolo de Covid-19, la Conmebol solo dio una cierta cantidad de acreditaciones donde claro está tuvieron prioridad los medios más grandes de Buenos Aires, mientras que los periodistas de Santiago no pudieron trabajar en su propia casa por así decirlo.

Luego del encuentro llegó el descargo de algunos colegas de Santiago como el del «Gringo,» Ceballos que reflexionó en lo que se hizo mal, llamó a que las autoridades provinciales los defiendan y deseó que no pase nunca más.

El escrito de Ceballos
«EL ÚLTIMO OREJÓN DEL TARRO

La bronca y desazón fueron pasando con las horas posteriores al Argentina-Chile disputado en el Madre de Ciudades, pero hay sensaciones que se deben expresar y cuestiones que no se pueden obviar. Los periodistas deportivos santiagueños, una vez más, fuimos el «último orejón del tarro» al no poder transmitir desde nuestra casa un evento histórico para el deporte provincial.

Sin dejar de comprender el contexto actual de pandemia que estamos atravesando, es inentendible que muchos transmitamos el partido mirando una pantalla, mientras otros han asistido con «invitaciones» y vaya uno a saber cumpliendo que protocolos. Bien sabemos que nuestras acreditaciones dependen de Conmebol y/o AFA, pero si esos organismos nos discriminan con sus decisiones arbitrarias, considero que las autoridades del Estadio pueden gestionar y facilitarnos una cabina o butacas -sin público hay espacio de sobra- para poder trabajar dignamente. No necesitábamos tantas comodidades, muchos de nosotros hemos realizado coberturas desde un techo, en tribunas hostiles, con la ñata pegada a los alambrados, etc. No pedíamos demasiado.

Es indiscutible que el deporte santiagueño creció como nunca antes en los últimos 15 años por las políticas de estado implementadas por el Gobierno Provincial. Los periodistas santiagueños fuimos narrando, divulgando y promocionando, a través de los medios en los cuales trabajamos, todos y cada uno de los hechos históricos o no, de nuestros clubes y deportistas. Por eso duele quedar afuera, porque cuando se nos necesitó ahí estuvimos.

Integramos grupos con periodistas de todo el país, nos llaman asiduamente medios de otras provincias y constantemente debemos defender a Santiago ante las críticas de las obras monumentales que por los niveles de pobreza existentes no tendríamos que tener, según el punto de vista del centralismo porteño, de los cuales se hacen eco no solamente colegas de otras latitudes, sino también miles de comprovincianos. Y ahí estamos nosotros, para discutir, pelear y defender a la provincia. Recorremos constantemente el país y sabemos que no sólo en Santiago hay pobreza. Puertas para adentro podemos poner en tela de juicio un montón de cosas y situaciones, pero para afuera debemos estar espalda con espalda. Por eso molesta que cuando vienen periodistas porteños, que critican y atacan a la provincia y sus obras durante todo el año, se los reciba como jeques árabes y los que defendemos los intereses provinciales nos quedamos en la vereda. Habrá que replantearnos esa postura, seguramente.

Siguiendo a los equipos santiagueños, de locales o visitantes, cumplimos a rajatabla los protocolos existentes. No queríamos «ver el partido», queríamos trabajar. Muchos de nosotros ya vimos en cancha a Messi y compañía, también fuimos espectadores de eventos internacionales; pero el jueves no queríamos «asistir» al Único, pretendíamos desarrollar nuestra labor.

También como periodistas debemos realizar una profunda autocrítica: no estamos unidos en los reclamos por nuestros derechos. Muchas veces por presiones de los medios y otras por el individualismo típico de la profesión. Los logros siempre se consiguen a través de la lucha colectiva, aunque algunos todavía no lo entiendan.

Ojalá que la maldita pandemia nos de una tregua en los próximos meses y esperamos que, quiénes están al frente del Estadio Único, actúen en consecuencia. Que no se cometan los mismos errores. El periodismo deportivo santiagueño no puede mirar desde afuera los partidos que se disputen en el patio de nuestra casa.

Por el Gringo Ceballos (Socio del CPD de Santiago del Estero).