Chazarreta, un catamarqueño por adopción que se quedó para ser entrenador desde joven (AUDIO)

Uno que llegó a jugar al fútbol en Catamarca, se quedó para ser un catamarqueño más fue Andrés Donato Chazarreta. Un jugador de calidad que luego se bajó los cortos para calzarse el buzo de entrenador.

El nacido en Ituziango, Buenos Aires, dialogó con Hugo Cesar Chacón y habló de su carrera: «Yo estaba jugando en Kimberley de Mar del Plata, recibí una carta de Héctor Bertaina que jugaba conmigo en Brasil. El ahí me decía que me venga a jugar a Catamarca, que estaban haciendo un equipo competitivo y no dudé de venir y jugar en Villa Cubas».

«Cuando llegué a Catamarca era un día que estaba lloviendo mucho, no había nadie en la terminal esperándome. No sabía para donde ir hasta que apareció un dirigente de Villa Cubas peros esos 30 minutos que estuve solo tenía unas ganas de volverme porque te agarra nostalgia. Pero bueno, después me pude incorporar, conocí a mis compañeros, a mi entrenador», siguió.

Más sobre su desembarco en Catamarca: «Yo había jugado en Gimnasia de Jujuy en el año 1973, ahí lo tuve de compañero a Ramón Naranjo con quien tengo los mejores recuerdos y cada vez que me lo encuentro nos quedamos horas hablando. También, tuve un compañero de Recreo, Antonio Morales, semejante jugador. A ellos dos los tuve de compañeros en Jujuy y acá también».

Antes, había venido en una oportunidad a jugar en Catamarca: «Antes de venir a jugar, yo ya había visitado Catamarca a jugar contra Vélez en un partido que fue un problema con los hinchas y la policía donde se suspendió el partido».

Su puesto: «Yo cuando vine jugué como marcador de punta derecho, también jugué de 3, otras veces me ponían como volante por derecha. Era guerrero, me gustaba ir con el cuchillo entre los dientes».

«Yo lo que tenía es que me cuidaba mucho, a la gente joven le digo que el hecho de ser jugador de fútbol es un alago especial y lo importante es el cuidado físico. Tuve la suerte de iniciarme en las Inferiores de Platense a los 13 años. Yo quería ser jugador, era una persona que pasó muchas necesidades, tuve la cultura de trabajo desde chico y siempre tuve la conducta de la disciplina y eso lo plasmaba en la cancha», continuó.

Su otra pasión, la dirección técnica: «Yo me retiré joven, en Gimnasia de Salta. Tuve un problema, nosotros habíamos salido campeones en el año 1980, íbamos al Nacional, teníamos que renovar el contrato, no nos pusimos de acuerdo y ahí intervino mi señora que estaba acá, yo en Salta. Ella me dijo el fútbol o tu familia, elegí. Me tuve que venir a Catamarca de vuelta, tuve que salir a trabajar hasta que salió la posibilidad de Juventud, quisieron que yo juegue ahí pero no se dio esa chance porque Gimnasia me declaró instransferible».

Agregó: «Así apareció la posibilidad por parte de Cacho Giménez de ahí de Juventud de darme un trabajo para que yo lo pudiera conducir al equipo. De compañeros con los muchachos a conducirlo fue algo lindo. Es un recuerdo que uno nunca se va a poder olvidad por como se dieron las cosas».

«Yo siempre digo que como técnico tenes que adoptar tu personalidad y no copiar a nadie, podes adoptar las cosas buenas de los que quieras pero personalidades hay una sola. Tuve que adoptar mi personalidad porque me dio muchos dolores de cabeza, a mi cuando las cosas no me gustaban plantaba bandera y me iba. Me pasó en todos los clubes que estuve y la últimas vez hace dos años cuando fui a dirigir por la zona este pero estuve solo tres días».

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