Joaquín Varela: “Lo que pasó con el Morro me hizo un clic”

Ya instalado en Estados Unidos, a la espera de su familia y de poder debutar con la casaca de San Antonio FC en la segunda división de los Estados Unidos, Joaquín Varela charló largo y tendido con Botineros, en una nota que dejó, como podrán imaginarlo, un montón de títulos. El fútbol, la plata, la vida, la familia y las experiencias, fueron temas centrales.

“Hubo algo hace poco, lo que pasó con el negro Morro (García) que fue in clic para mí. ‘Empeza a disfrutar las cosas’, me dije. Soy una persona muy autoexigente y una vez que pasó eso… yo estaba todo el día con él, concentraba con él, hablamos el lunes y el jueves se mató”, contó con tristeza.

La vida pasa rápido y a veces hay cuestiones que nos desbordan. A veces es difícil, pero tonto es no hacer el esfuerzo por valorar los momentos y las cosas que valen la pena.

“La verdad que nos hizo muy mal. Era una persona que vivía alegre, con ese carisma que en pocas personas he visto, y encontrarse con una noticia así en un momento en el que cual recién llegaba a Tucumán, fue como ‘calmate un poco, disfruta de tu hija, tu familia, tu novia, el perro’”, relató Varela que se dijo a sí mismo. “Es domingo y no queres salir, no importa, vamos a la plaza”, ejemplificó.

“Ese fue el clic que me hizo pensar hoy de otra manera. Normalizamos el insulto en el fútbol, lo que es la puteada, el pasar por al lado y que te escupan. Se naturaliza y no está bien, no es normal. Pero cambiarlo como sociedad va a ser muy complicado”, se lamentó.

“He leído cada cosa, y en un momento me hizo mal las redes. Era más pibe. Primero era ‘qué bien que juega Varela’, y después cuando es al revés te lastima, te afecta”, describió el marcador central que solo tiene 24 años.

“Con esto del Morro hice un clic, no digo que no me importa lo que pueda decir nadie, pero hay mucha gente mal intencionada”.

Para ir a Estados Unidos, Varela analizó lo económico o la competencia, le consultaron. “Yo creo que las dos cosas. Hace dos años me decías estados Unidos y lo pensaba, capaz que había un mejor nivel en Argentina o en B Nacional. Pero soy sincero, viendo y considerando cómo están las cosas en el país, cómo está el peso devaluado… considero que de todas las ofertas que me han llegado hasta ahora siempre he puesto por adelante lo deportivo que lo económico. Van de la mano, si jugas bien y estas en un buen club, viene solo, esa es mi postura”, dijo.

“Con la economía que hay acá, quizás en dos o tres años Estados Unidos va a tener un nivel que supere a la liga mexicana. Ese es mi objetivo, hacer un buen torneo e ir a la MLS. Te pueden ver clubes que allá (en Argentina) no”. Y tiene razón.

De su primera semana en Norteamérica dijo que le llamó la atención cómo la sensación es que la pandemia ya pasó, y que todavía no se acostumbra al cambio de horario y de algunos hábitos.

“En cierta forma lo superaron. El otro día me buscaron los chicos para ir a entrenar y era el único que estaba con máscara, todos están vacunados y a mí me toca el lunes. Me voy a seguir cuidando porque no quiero que me dé otra vez, se la pasa mal”. Además, aseguró que los encuentros ya se juegan con alrededor de cuatro mil personas en las gradas.

Y algo que lo mantiene alerta es el racismo en aquella parte del mundo. “El racismo acá se vive a flor de piel, me han comentado. Soy una persona muy sociable, capaz que hay un morocho como yo y le digo ‘hola negraso cómo andas’, así que estoy teniendo cuidado de esas cosas. Es muy susceptible todo. Seria horrible que te tilden de racista, más siendo extranjero. Es algo para tomar con pinzas”.

El soccer

“Hay chicos de todos lados, mexicanos, franceses, ingleses, colombianos, y se mantiene una estructura, un respeto por el prójimo que es terrible”, notó. Sabe que, al ser sus nuevos compañeros de orígenes distintos, tiene mucho por aprender.

“Estoy muy contento, esta oportunidad me agarra en un momento justo de mi vida, de mi carrera. Me siento preparado para afrontar este desafío. Es la franquicia de los San Antonio Spurs en soccer, porque cuando decís que jugas al fútbol piensan que es fútbol americano”.

Contó que tiene un compañero argentino, que se crio allá, que fue el primero que lo invitó a comer. Solo que Varela tomó mate, ya que cenan a las 19.30, y después acostumbran irse a dormir.

“Estoy muy contento de estar acá, es una oportunidad hermosa”, reiteró, antes de soltar una gran verdad. “Hay muchos colegas que la esperan, y por ahí no les llega. Hoy me toca estar acá y falta poco para que venga mi familia también, ahí estaremos completos al cien por cien”.

Naturalmente, la siguiente pregunta fue por su familia: “Somos cuatro; está Rocío que es mi novia, Justina mi hija, y el ‘Chimuelo’, que es mi perro salchicha. Han estado en mis peores momentos y ojalá que vengan muchos muy buenos, es hermoso compartirlo con ellos”.

En cuanto a las inevitables comparaciones, señaló que “es un fútbol distinto al de Argentina, es más físico, más táctico, hay que pensar mucho. Trataré de acoplarme lo más rápido que pueda en cuanto al fútbol para estar adentro de la cancha, que es lo que más quiero. En Argentina hay más calidad de jugadores, pero acá tenés once soldados que saben lo que tienen que hacer. Tenemos un entrenador muy exigente y le gusta el juego directo”, acotó Varela.

 

Referente

En otro tramo de la amplia nota, y que no podíamos dejar pasar, Varela contó un par de intimidades.

“Me ha costado sentarme a comer o ir caminando y que me pidan una foto. Pero es parte del show, el fútbol en Argentina tiene una exposición tan grande que a veces es una responsabilidad, el mensaje que tengo que dar. Me pasa que hay muchos chicos de Catamarca que me mandan un mensaje, de 8, 9 años, o 12 o 15, son nenes, y me dicen sos mi ídolo o sos un orgullo para la provincia. Se me pone la piel de gallina”.

¿Y qué les contesta? “Mi mensaje es creer, es entrenar, y estar preparado cuando te toque. Es constancia, perseverancia, sacrificio, dejar cosas de lado, y es suerte. Porque si a Nehuén Paz no lo echaban en el partido con Racing, yo no debutaba contra Rosario Central, jugaba él. Es una pizca de suerte que les llega a los que han trabajado y dejaron cosas de lado para esto”. Fantástico.

“A mi papá, a mi mamá les ha costado un montón dejarme ir. Un montón de cosas pasaron en el medio”, agregó, en ese listado de momentos y cosas que a veces quedan de lado.

“Estaban contentos cuando estaba en Tucumán porque cada dos fines de semana estaban con Justina. Mi vieja es más sentimental, pero mi viejo no y sabía que esta era una oportunidad que no podía dejar pasar”.

Y allá está Héctor Joaquín Varela, el catamarqueño que después del Proyecto Crecer, las inferiores de Newell’s Old Boys, Godoy Cruz y San Martín de Tucumán está convencido que dio un enorme paso en su carrera.