Graves incidentes en el fútbol femenino de la capital

Ocurrieron anoche en las instalaciones de Parque Daza en el partido entre San Lorenzo de Alem e Independiente de la Capital, por los cuartos de final del torneo del Departamento de Fútbol Femenino de la Liga Catamarqueña.

Corrían los últimos minutos del segundo tiempo, lo ganaba San Lorenzo 2-0, cuando un roce desde adentro de la cancha entre dos jugadoras rivales originó un violento episodio que siguió con gente desde la tribuna ingresando a la cancha.

Una situación que se tornó incontrolable sin la presencia de efectivos policiales, que varios minutos más tarde se hicieron presentes, alertados por el llamado de la organización.

El pleito tuvo varios momentos. El primero fue el que se generó por la acción de las jugadoras (una de cada equipo) en una pelota que disputaron, y que pudo controlarse tras algunos incidentes que obligaron al árbitro a ubicarse con sus asistentes en el medio de la cancha para finalizar el encuentro a falta de entre 2 y 3 minutos para concluir con el tiempo reglamentario.

Seguidamente, finalizado el partido porque no estaban dadas las condiciones para continuar, el plantel de San Lorenzo quedó en el medio del campo de juego mientras la gente de Independiente salía por un costado de la cancha hacia afuera. Otra vez señas e insultos entre ambos equipos, desataron nuevamente la violencia.

Jugadoras de Independiente, ayudadas por personas que oficiaban de espectadores, forzaron el portón de ingreso a la cancha y fueron en busca del pleito. En el camino agredieron a golpes de puño y patadas a Matías Moreira, uno de los colaboradores de la presidenta del Departamento, Stella Nieva, que intentaba contener el portón.

En ese mismo momento llegó la policía, situación que motivó a que un grupo de jugadoras de Independiente y parte de la hinchada salgan del campo de juego y vayan directamente en busca de Stella Nieva, que se dirigía a los efectivos para comentar lo sucedido, con amenazas y gritos, razón por la cual la titular del Departamento tuvo que subirse al móvil policial y aguardar allí hasta que los ánimos se calmen.

Finalmente se logró desconcentrar las instalaciones del club, y pese a que no hubo heridos de gravedad, la situación originada en el partido podría haber terminado en tragedia con el nivel de violencia que se manejó y la falta de control.

Lo que debió ser una fiesta, se vio empañado por personas que claramente no toman al fútbol como un deporte, sino como una guerra. De acá surgirán seguramente muchos «culpables» o «responsables», la pelota irá de un lado a otro. Lo cierto y concreto es que la reflexión primero tiene que ser individual y revisar muchos conceptos errados de «competir». No es de vida o muerte. Es un partido de fútbol.

Que no hubo policía en el momento que tuvo que haber es cierto. Que los árbitros no supieron contener dentro de la cancha un partido «picado», quizás también. La autocrítica tendrá que hacerse desde el Departamento y la Liga Catamarqueña. Tiene que ser un espectáculo en paz y todos los que asisten deberían tomárselo así, sí, pero las garantías de seguridad tienen que estar presentes toda la jornada.

Lo ocurrido ayer fue impresentable desde la óptica que se lo mire. Afortunadamente no sucedieron hechos demasiado graves que no tengan vuelta atrás. La pregunta es: ¿Qué hacemos con lo ocurrido de ahora en más?