Hay despedidas que no parecen despedidas. Quizás porque, después de tantos años de vivir al ritmo de una bicicleta, resulta difícil imaginar que todo aquello que alguna vez fue rutina deje de serlo de un día para el otro.
Catriel Soto, el entrerriano que se ganó el respeto dentro y fuera de los circuitos de mountain bike, decidió ponerle punto final a su carrera en el alto rendimiento. El anuncio llegó a través de un extenso y emotivo mensaje publicado en sus redes sociales, donde dejó en claro que, para él, no se trata de un final, sino del cierre de una etapa.
“No creo en los finales. Sí en el cierre de etapas”, escribió Soto al comenzar su despedida.
Y quizás esas palabras resumen mejor que ninguna otra lo que significa este momento para el “Cacique”. Porque detrás de cada carrera hubo mucho más que minutos, posiciones o medallas. Hubo años de entrenamiento, viajes, sacrificios, momentos difíciles, alegrías y una pasión que, según sus propias palabras, muchas veces fue la razón para seguir intentándolo una vez más.
El propio Soto reconoció que sabía desde hacía tiempo que este momento se acercaba, aunque siempre encontraba un motivo para postergarlo.
“Siempre encontraba una razón para seguir un poquito más, para intentarlo una vez más”, confesó.
Ahora, en cambio, llegó el momento de bajar el ritmo. De respirar. De disfrutar otras cosas y otros tiempos que durante tantos años estuvieron condicionados por el calendario deportivo, los entrenamientos y las competencias.
En su mensaje, el ciclista no habló solamente de los resultados conseguidos. Habló de todo aquello que no aparece en una planilla de posiciones.
Se despidió agradeciendo especialmente a su familia, a sus entrenadores, equipos, sponsors, compañeros y al staff que lo acompañó durante diferentes momentos de su carrera. También tuvo palabras para quienes siguieron sus carreras desde afuera: los que alentaron, escribieron un mensaje, celebraron una victoria o estuvieron presentes cuando las cosas no salían como esperaba.
Porque el alto rendimiento también se construye con esas pequeñas historias que quedan lejos de los flashes.
“Me llevo muchísimo más que resultados, medallas o carreras ganadas”, escribió.
Se lleva experiencias, aprendizajes, amistades y recuerdos. Y, sobre todo, la satisfacción de haber vivido aquella vida deportiva que alguna vez soñó.
Soto reconoció que todavía no tiene completamente definido qué viene después. Y lejos de presentarlo como un problema, lo abrazó como una posibilidad.
Por primera vez en mucho tiempo, puede darse el permiso de no tener un rumbo completamente claro.
Hay algo, sin embargo, que sí parece tener decidido: la misma pasión, compromiso y entrega que puso sobre la bicicleta serán parte de lo que venga.
Quizás cambie el escenario. Quizás cambie el objetivo. Quizás cambie incluso la manera de encontrarse con quienes durante años compartieron el camino.
Pero no todo termina cuando se deja de competir.
Por eso, hacia el final de su mensaje, volvió sobre aquella frase que abrió su despedida:
“No creo en los finales. Nada se termina. Nada muere. Simplemente se transforma.”
El “Cacique” dejó atrás las competencias de alto rendimiento, pero no necesariamente la bicicleta, ni las historias, ni los vínculos construidos durante tantos años.
El MTB argentino pierde a uno de sus protagonistas dentro de los circuitos. Catriel Soto, en cambio, parece estar listo para descubrir qué hay después de la línea de llegada.
Esta vez, sin cronómetro.

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