Como disparador de los lamentables hechos acontecidos en la cancha de La Tercena, el último domingo en la jornada de Divisiones Inferiores entre el local y el Club Deportivo Sumalao, nos preguntamos ¿Es momento de que las Ligas impongan sanciones más severas para aquellas instituciones que protagonicen hechos de violencia o en perjuicio de los menores?
Recordemos que, como producto de lo ocurrido en el departamento Fray Mamerto Esquiú, un menor de edad culminó con lesiones graves.
Esto no es nuevo en Las Chacras, ya que hace menos de un año en el Estadio «Jorge Vargas» de Coronel Daza, un menor sufrió agresiones por parte de un mayor como consecuencia de una gresca que iniciada dentro del campo de juego.
Otro episodio en el cual también pagaron los más chicos ocurrió este año, cuando se suspendió la jornada de inferiores que iban a protagonizar los jóvenes de Villa Cubas y San Lorenzo de Alem, como consecuencia del caldeado clima que giraba en torno al superclásico de Primera.
¿Quiénes son los principales culpables de que ocurra esto? ¿Los padres ¿Los dirigentes? ¿Es justo que siempre terminen siendo perjudicados los menores? ¿Como hacemos para parar la violencia y disminuir los niveles de intolerancia?
Tantas incógnitas alrededor de una bola que ya alcanzó escalas cada más altas… ¿Y si las penas alcanzan a la Primera?
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