7 octubre, 2026

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Revista Botineros

El poncho catamarqueño que terminó en las manos de la mamá de un jugador de la Selección

La despedida de Lionel Messi de la Selección argentina dejó imágenes que quedarán para siempre en la memoria de los hinchas. La emoción del capitán, el abrazo con sus compañeros y la interpretación de “Brindis” por parte de Soledad Pastorutti fueron algunos de los momentos más conmovedores de una noche inolvidable en el Monumental.

Pero entre lágrimas, homenajes y abrazos también hubo lugar para una escena descontracturada que rápidamente se volvió viral y que, además, tuvo un inesperado sello catamarqueño.

Mientras Messi hablaba ante los miles de hinchas presentes, Agustín Giay se acercó a Soledad Pastorutti con una propuesta particular: intercambiar su campera de la Selección argentina por el poncho que la cantante llevaba puesto.

La Sole aceptó sin dudar. Entre risas y ante la mirada divertida de los futbolistas, el defensor de Palmeiras se quedó con el poncho, mientras que la cantante terminó vistiendo la campera albiceleste.

A primera vista, podía parecer simplemente una anécdota simpática en medio de una jornada cargada de emociones. Sin embargo, horas más tarde se conoció el verdadero motivo del intercambio: Giay quería regalarle el poncho a su mamá.

El propio futbolista dejó la pista en el carrusel de fotos que publicó después del partido. Entre las imágenes de una noche que jamás olvidará, incluyó una muy especial: su madre, sonriente, luciendo orgullosa el poncho que había llevado Soledad.

La última foto no pasó desapercibida entre sus seguidores. “Él solo quería el poncho para su mamá”, “La última foto… ¡Genio!” y “El tipo hizo feliz a la madre” fueron algunos de los comentarios que celebraron el gesto.

Y así, un intercambio espontáneo terminó teniendo una historia mucho más emotiva detrás: un futbolista que acababa de compartir cancha con Lionel Messi y que, en una noche histórica para el fútbol argentino, encontró la manera de llevarse a casa un recuerdo muy especial para su familia.

Un pedacito de Catamarca en la despedida de Messi

El detalle que hace todavía más especial esta historia es el origen del poncho.

La prenda que lució Soledad Pastorutti tiene una fuerte identidad catamarqueña. Fue confeccionada por artesanos de Belén, en el taller Rua Chaky, a partir de un diseño creado por Graciela Carrasco y Ramón Baigorria.

El poncho nació en 2010, en el marco de los festejos por el Bicentenario de la Patria. Su elaboración se realizó en telar criollo y con lana teñida con tintes naturales. El diseño incorpora cinco listas en tonos celestes y azules, inspiradas en la bandera argentina, flecos y el Sol de Mayo bordado en el centro.

Más que una prenda, se convirtió con el tiempo en una pieza representativa de la identidad artesanal de Catamarca.

Su recorrido también incluyó la Ruta del Telar y espacios de promoción de la artesanía nacional, hasta llegar a uno de los escenarios más importantes del país: el estadio Monumental.

Allí, frente a miles de argentinos y en una noche dedicada a despedir a Lionel Messi, la voz de Soledad Pastorutti y los colores del poncho catamarqueño se encontraron en el centro de la cancha.

De Belén al Monumental y, ahora, a una familia

El destino final del poncho terminó siendo mucho más íntimo de lo que cualquiera podía imaginar.

Después de pasar de los hombros de La Sole a las manos de Agustín Giay, la prenda llegó a su nuevo destino: la casa de su familia y, especialmente, a su mamá.

El gesto convirtió una anécdota futbolera en una historia de afectos. También hizo que una pieza nacida de la tradición de los tejedores de Belén volviera a ocupar un lugar central en una escena profundamente argentina.

Porque aquella noche hubo Messi, hubo Selección, hubo folklore y hubo una prenda que llevó los colores y la identidad de Catamarca hasta el Monumental.

Y mientras Giay guardará para siempre el recuerdo de haber compartido cancha con Lionel Messi en su despedida, su mamá tendrá otro recuerdo de aquella noche: el poncho catamarqueño que su hijo consiguió en un inesperado trueque con La Sole.

Un pequeño pedazo de Belén que, en medio de una despedida histórica, terminó convirtiéndose en un regalo familiar y en otro motivo de orgullo para Catamarca.

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