Un grupo de nadadores aficionados de Catamarca formó parte de una de las competencias de aguas abiertas más importantes del mundo: el Oceanman Argentina 2026, desarrollado el 7 y 8 de marzo en el lago de Embalse de Río Tercero. El evento reunió a más de 1500 deportistas provenientes de distintos puntos del país y del exterior, consolidándose como una de las citas más convocantes del calendario internacional de natación en aguas abiertas.
La delegación catamarqueña estuvo integrada por miembros del grupo de nado “La Sociedad del Dique”, una comunidad de amigos que nació de manera espontánea a partir de un chat de WhatsApp y que comparte entrenamientos y encuentros en el dique El Jumeal. Aunque no representan formalmente a ninguna institución, el grupo mantiene una fuerte identidad basada en la camaradería, el deporte y el disfrute del agua.
En total, ocho representantes viajaron hasta Córdoba para participar del evento. Cinco de ellos lo hicieron como competidores, dos integraron el equipo de voluntarios de la organización y una madre acompañó a su hija en su debut en la competencia.
Participación en distintas distancias
Los nadadores catamarqueños compitieron en diferentes modalidades del circuito, que incluye pruebas adaptadas a diversas edades y niveles de experiencia. Entre ellas se destacaron la categoría OceanKids, de 500 metros; OceanTeams, una modalidad de relevos de tres nadadores; y la prueba Sprint de 2 kilómetros.
Entre los competidores estuvieron María Eugenia López, David Leguizamón y Héctor Fuentes Melo, quienes participaron tanto en relevos como en la distancia de 2 kilómetros. También nadaron en la prueba de 2K Verónica Cecilia Parodi, Eduardo Nieva y María Verónica Herrera. La más joven del grupo fue Juana Romero Herrera, de 12 años, quien compitió en la categoría OceanKids.

El desafío de la largada masiva
Uno de los momentos más impactantes de la competencia fue la largada colectiva, cuando cientos de nadadores ingresaron simultáneamente al agua. En algunas distancias, cerca de 500 deportistas comenzaron la prueba al mismo tiempo, generando un escenario tan espectacular como exigente para los participantes.
Para muchos, la experiencia implicó enfrentarse a nuevos desafíos. María Verónica Herrera, quien nadó por primera vez los 2 kilómetros, recordó la intensidad del inicio de la prueba, marcada por el movimiento del agua y la concentración de nadadores. Sin embargo, con el correr de los metros logró adaptarse y disfrutar del entorno natural del embalse cordobés, destacando la emoción de llegar a la meta.
Un debut inolvidable
La historia más emotiva del grupo tuvo como protagonista a la joven Juana Romero Herrera. Con apenas 12 años, vivió su primera experiencia en una competencia internacional de aguas abiertas.
La adolescente confesó haber sentido nervios antes de ingresar al agua, pero al completar el recorrido expresó una gran emoción por el logro alcanzado. Lejos de conformarse, ya se plantea un nuevo desafío: competir en el futuro en la distancia de 2 kilómetros.

El rol fundamental de los voluntarios
El Oceanman también se sostiene gracias al trabajo de cientos de voluntarios que colaboran en distintas áreas del evento. En esta edición, dos catamarqueños participaron desde ese rol.
Marina Nieva formó parte del sector de acreditaciones, donde tuvo contacto directo con los nadadores al momento de retirar sus kits de competencia. Por su parte, Gabriel Leiva Grosso trabajó en uno de los puestos de abastecimiento para atletas al finalizar las pruebas, donde pudo observar de cerca la emoción y el esfuerzo de quienes completaban el recorrido.
El deporte como desafío personal
Para varios integrantes del grupo, la competencia representó un desafío deportivo y personal. Verónica Cecilia Parodi, de 54 años, destacó el valor de mantenerse activa a través de la natación, subrayando los beneficios físicos y emocionales que ofrece el deporte a cualquier edad.
Eduardo Nieva también resaltó la dimensión humana de este tipo de encuentros, donde compartir experiencias con otros nadadores se convierte en una oportunidad de crecimiento personal.
En tanto, David Leguizamón vivió un momento especial al regresar a la competencia en aguas abiertas después de dos décadas, participando tanto en relevos como en la prueba de 2 kilómetros. El viaje coincidió además con su cumpleaños, lo que lo convirtió en una experiencia aún más significativa.

Más que una carrera
Para los integrantes de “La Sociedad del Dique”, el paso por el Oceanman no fue solo una competencia deportiva. También fue una oportunidad para fortalecer vínculos, compartir la pasión por la natación y demostrar que el deporte puede practicarse en cualquier etapa de la vida.
Con el entusiasmo que dejó esta experiencia, el grupo continúa promoviendo la natación en aguas abiertas en Catamarca, impulsando la actividad física, el compañerismo y el disfrute del entorno natural.

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